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05.11.2003

Los bienes argentinos en el extranjero se ven amenazados. Un aluvion de embargos se abate sobre las poseciones del país en el extranjero. El avion del presidente Kirchner no puede aterrizar en Frankfurt por temor a que lo puedan embargar, etc. Fueron solo algunos de los títulares que dias atrás poblaban las primeras páginas de los diarios más importantes.

Se informaba que millones de pequeños inversores (a quien se le puede ocurre "invertir" dinero en bonos argentinos, preguntamos humildemente) en los mercados de capitales están enfurecidos porque los argentinos no quieren ni pueden pagar sus deudas. Las demandas se acumulan en los tribunales de todo el planeta.

En una nota publicada en el diario Clarin, de la porteña ciudad de Buenos Aires, la periodista Annabella Quiroga informaba, muy someramente, sobre algunos casos al respecto.

Por ejemplo sobre un fondo de inversiónes con sede en las Bahamas que le reclama al país sudamericano el pago de 10 millones de verdes. Un tribunal de Nueva York le dió un plazo de 45 dias a los argentinos. Si no pagan... los embargan.

Kenneth Dart, uno de los más grandes timberos en Big Apple y gran competidor de George Soros en ésto de mover mercados a su antojo y reproducir billetes sin cansancio, se tiró un doble lance (si suben, gana, si no pagan, tambien gana) al comprar los bonos argentinos despúes del default.

Las cotizaciones estaban en el sotano. Era el momento ideal para pegar el manotazo. Las cotizaciones no solo que no subieron, sinó que los bonos hoy tienen un status que los muchachos de Standard & Poor´s, e inclusive los de Moody´s, calificarían de "basura periférica". Kenneth Dart reclamó ante la justicia (de Nueva York se entiende) y sus señorías le dieron la razon. El embargo sería inminente.

En Italia, una legión de pequeños y desprevenidos inversores lloran a moco tendido y en Alemania tanto la fragata Libertad como el avión presidencial Tango 01 evitarían tocar suelo teutón ya que los inversores lograron sentencias favorables en los tribunales de Frankfurt. No obstante ello (el ministro Lavagna bien lo sabe, el muy pícaro), los que conocen el paño de la timba especulativa teutona saben perfectamente que tales tios van a ser satisfechos en sus demandas... el dia del arquero.

Para aquellos que aún no lo saben, vamos a hacer un poco de historia.

Durante el último boom en los mercados accionarios de los USA y tambien en el resto del orbe, que llegó a sus máximos en marzo del año 2.000, los valores de las empresas tecnológicas que cotizan en el índice Nasdaq o de las companias de internet, alcanzaron cotizaciones siderales.

Los especuladores de todo el orbe se abalanzaban sobre los títulos que recomendaban las más prestigiosas y afamadas casas de inversiones en los Estados Unidos. La créme de la créme de las finanzas planetarias. Los conglomerados financieros más poderosos no se cansaban de recomendar: comprar, comprar y comprar.

La eufória lo embargaba todo. Y los inversores/especuladores/ahorristas y timberos de todo color y pelaje alimentaban el delirio sin fin. Y efectivamente... compraban.

Que compraban? Púes hombre! Aquello que recomendaban los analistas y expertos de Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Salomon Smith Barney, Bear Stearns, Raymond James, Credit Suisse, el infaltable J.P.Morgan, el Deutsche Bank y otras casas de inversiones de renombre.

Entre los expertos de dichas instituciones se encontraban verdaderos gurúes de la sanata y el verso como Henry Blodget, Jack Grubman, Mary Meeker, Abby Cohen, etc. Los nombrados recomendaban las acciones de jovenes empresas con nombres como Infospace, Amazon, Yahoo, Commerce One, Ariba, Cnet, etc, todas perlas tecnológicas y de internet de excelentes perspectivas futuras y con las cuales los inversores se llenarían de oro.

Despúes llegó el crash en "cuotas" que duró tres años y durante el cuál las cotizaciones de los títulos de tales empresas se cayeron al vacio. El descalabro fué pavoroso y en mayor medida a lo sucedido con los papeles argentinos.

Sun Microsystems, una de las más pujantes empresas tecnológicas cayó de los 65 hasta los 2,50 dolares. Juniper Networks, perla preciosa de internet, retrocedió de los 230 hasta los 4 dolares, Yahoo se desplomó de los 210 hasta los 12 dolares, Network Appliance cayó de los 140 hasta los 6 dolares, Siebel Systems se desbarrancó de los 120 hasta los 6 dolares. Y estamos hablando de las más importantes perlas preciosas del sector de alta tecnología.

Los títulos de otras joyas similares, pero no tan conocidas para el publico latinoamericano, como por ejemplo Ariba, Commerce One, Palm, Priceline, I2 Technologies, etc, se derrumbaron en forma imponente cayendo de los más de 100 dolares hasta valer solo... centavos.

Los casos más sonados fueron los de la empresa CMGI, conglomerado de inversiones, cuya cotización cayó de los 160 dolares hasta los 35 centavos de dolar. A comienzos del 2000 la compania Akamai cotizaba en Wall Street a unos 300 dolares. A fines del 2002 los papeles de Akamai cotizaban a tan solo 76 centavos de dolar.

Naturalmente los especuladores que apostaron a tales papeles... quedaron en calzoncillos.

Que nosotros (WallStreet Inversiones.com) sepamos, ni Sun Microsystems, ni Yahoo, Amazon, Siebel, Palm o algunas de las empresas arribas nombradas fueron demandadas. Los que si deben afrontar serias demandas en los tribunales neoyorkinos son los expertos y gurúes de Merrill Lynch, Salomon Smith Barney, el Credit Suisse y cia, que recomendaron la compra de (en los mails internos los analistas de Merrill Lynch los llamaban títulos "basura") tan especulativos títulos.

Con respecto a los bonos argentinos, pensamos que tanto los compungidos inversores italianos como los defraudados especuladores alemanes deberían demandar a aquellos que tan "profesionalmente" los asesoraron.

Alberto La Vergata